Un 26 de octubre pero de 2000 fue mi primer día laborando en marketing. Como se imaginarán fue algo emocionante aunque demasiado incierto ya que no sabía que esperar o que esperaban de mí.

A ti que lees estas líneas te diré: tuve suerte.

Siempre he dicho, a amigos o al iniciar mis ponencias o clases con nuevos grupos, que mi caso es por demás atípico, ya que fui contratado para trabajar en una agencia desde mis primeros meses de universidad. Más aún, tuve tanta suerte de haber elegido estudiar esta carrera a escasas semanas de que empezaran el ciclo.

Yo iba a ser abogado. Al menos eso me pensaba desde la tierna edad de 8 años. Me mentalice y preparé para ello, tanto que mi círculo de amigos iban a estudiar lo mismo o ya habían comenzado… incluso mi abuelo desde que yo era pequeño se refería a mí como “licenciadito” pero como dije, tuve suerte, suerte de tener amigos que me dijeran que ser abogado no sería lo mío, que me lo dijeran sin tacto y directamente.

“De mis primeros 10 éxitos, debo reconocer que sólo 9 fueron míos pues comencé con un golpe de suerte.”

Entonces, un par de semanas antes de arrancar clases, y con mi sueño frustrado de ser abogado penal, encontré un brochure sobre la nueva licenciatura de Marketing. No entendía a ciencia cierta que era, ni había escuchado antes de ella pero al leer el perfil del egresado me di cuenta que todo lo que en esencia la universidad formaría yo ya lo era.

Fue la primera vez que de forma consiente supe que la mercadotecnia me vendía una idea; la idea de ser mercadólogo.

Ahora, después de 15 años hoy puedo relatar mi historia. La cual pareciera relatara el doble de tiempo pero es que cuando encuentras tu vocación y la disfrutas hasta la cosa más sencilla la llevas a cabo hasta su máxima expresión posible.

Como dije, fui un joven atípico en una Agencia de marketing y publicidad… atípica. Con un Director de Marketing atípico y una estricta forma de enseñarme, obviamente, atípica. Después de 15 años tengo el privilegio de saber que él, mi primer Director, mi (también llamado con cariño) Sensei, mi mentor; estará leyendo estas letras. Y podrá leer lo que en reiteradas ocasiones le he dicho: gracias por quitarme esa arrogancia de juventud tan pronto y de haberme golpeado con la realidad de lo que es marketing tantas veces hasta hacerme entender que la ignorancia no redunda en ciencia.

Aprendí en Agencia y seguí a los Corporativos. He dado clases a jóvenes universitarios y visto su temor en la mirada y también sus muecas de sorpresa y encanto; cosas que no tienen precio, ni la una ni la otra. Siempre desempeñándome como mercadólogo aún en acciones donde pareciera dicha profesión no es aplicable.

Fui promovido, depreciado, rechace oportunidades con las que muchos han soñado, le dije que sí a muchos retos y me he dado el lujo de decirle que no a varios clientes, me han buscado y me han negado, también no fui elegido para puestos que me correspondían así como he dicho en voz alta: aún no estaba listo para sentarme en esa silla, que bueno que no fui elegido. Y también, como muchos, me emocioné al ver que Philip Kotler había autografiado su libro para mí.

En 15 años puedes hacer una historia, llena de personajes multicolores. Conocí grandes mentores, incluso uno de ellos, el buen Benja, me enseño más de negocios y marketing aplicado que cualquiera y no era de mi gremio. Me topé repetidamente con much@s prostitut@s. mercenari@s del marketing y pseudos mercadólogos que van por ahí sin saber las consecuencias de sus actos.

Hoy con esos caminos ya de andanza, entiendo que lo que realmente buscan los clientes es poder tener confianza; que los libros no mienten pero que sí se equivocan; que la mercadotecnia no lo es todo, que estudiar una carrera no basta; que lo más valioso que tenemos no es un título sino el prestigio que te otorgan tus trabajos. Aprendí que después de 10 años ininterrumpidos trabajando en el gremio realmente yo estaba oxidado, que me llevó otros 2 años ponerme al día de todo lo que estaba pasando; aprendí que la experiencia en una sola empresa solo te hace experto en su burocracia y que es muy fácil perder el camino de un trabajo bien hecho por uno hecho lo más rápido.

… Hace un mes pensé que se aproximaba esta fecha y la esperaba con tantas ansías. De alguna forma es dar cierre al primero de muchos ciclos que vendrán, es poder degustar una copa de whisky que desde hace 15 años espera a ser tomada, es simplemente dar gracias porque me convertí en quien yo deseaba.

Nunca soñé con ser el mejor pero sí el más completo; por ello también estudie branding, publicidad, estrategias empresariales y diseño.  Soñé con tener una credibilidad impecable… soñé con “Dignificar el Marketing”.

A ti querido lector, si aún sigues leyendo esto, quisiera agradecerte porque ahora esta historia en parte ya también es tuya. Y aunque ni tú ni yo sabemos si volverás a leer mis líneas relatando algún otro aniversario, el lanzamiento de mi libro o cualquier otra andanza; ambos estaremos seguros en que seguiré por ahí descifrando empresas y dignificando el marketing.

Y a todos mis compañeros de este viaje: Gracias por ser mis chambelanes.

 

Raúl Rivera.

 

(ESTA HISTORIA NO TERMINA, ¡DALE CLICK!)