Este artículo fue escrito originalmente para DOGMA, comunidad de la que formo parte activa como columnista. 

La importancia de la comunicación en la sociedad a quedada demostrada constantemente en los procesos de interacción que tenemos y en la evolución de estos.

En la publicidad recurrimos al plan y a la campaña publicitaria, comencemos por aclarar esto. Hablar de una campaña es referirnos a un conjunto de actividades o planes que han sido pensados para una determinada fecha o motivo, donde además, se plasman la audiencia, la duración, los objetivos, presupuestos, alcances… por mencionar.

Entre tantos planes inmersos se destacan los planes de medios, el de relaciones publicas, plan promocional y obviamente el plan publicitario.

Todos hemos aprendido que dicho plan tiene como eje de su desarrollo a la segmentación y las características de nuestro cliente objetivo (target); desprendiendo de ahí la identidad gráfica y el mensaje. Los cuales serán enviados al mercado a través de medios masivos.

Pero hoy en día, donde las masas son nichos de clientes segmentados cada vez con mayor precisión, en donde los mensajes pueden ser personalizados y donde el cliente ya no quiere que se le venda, ya no hay que pensar en publicitarse sino en comunicar. Ejemplo de esta personalización publicitaria son las Redes Sociales y las actividades BTL.

La estructura de un mensaje que informa es más poderoso que aquel que cumple con los patrones de antaño de venta. Sobre todo si consideramos que la credibilidad de una Marca es un activo más que valioso pues ella da píe a la participación del cliente en las estrategias de la marca, creando así una influencia de marca. Informar al consumidor, tener una estrategia de comunicación, nos permite crear conversaciones reales; lo que nos dará como resultado una fidelidad del cliente por la simple convicción y el deseo de éste de seguirnos.

Es cierto que las empresas (los clientes de la Agencia, por ejemplo) se sorprenden cuando les hablas de crear planes de comunicación, asumen que te refieres a los conceptos básicos de: emisor, receptor, mensaje, canal, ruido, feedback, etc.  Pero es más que eso, es crear contenidos de calidad insertos en el mensaje.

¿Cuantos canales de televisión tienes contratado?, ¿Cuantos realmente ves? ¿Cuantos periódicos existen, cuantos blogs?, ¿cuales realmente te interesan?

Exacto. Aquellos que te interesan son los que captan tu atención… y no precisamente por su publicidad, sino por su contenido, ya sea por ser de mejor calidad o de mayor afinidad hacia tus preferencias. Aquellos con los que sientes que mantienes una conversación, incluso una empatía por parte de ellos. Pues así también sucede en la publicidad.

El plan de comunicación, es pues, el estructurar qué quieres decirle a tu audiencia, qué conversaciones quieres crear, qué quiero proyectar al cliente como empresa, como marca….   Es el primer paso. Es el qué.

Ya la publicidad nos dira el cómo lograrlo de forma creativa, con impacto y destacando de la competencia, generando recordación en el consumidor.

Podemos decir entonces que, una estrategia solida se conforma de:

  1. Conocer al cliente. (Marketing)
  2. Estructurar los mensajes. (Comunicación)
  3. Presentar el mensaje de forma atractiva, persuasiva y recordable. (Publicidad)

Comienza a tener una comunicación poderosa con tus clientes, mantén relaciones saludables que permitan relacionarte efectivamente con ellos e inspirarles la confianza certeza de que serán escuchados; usa esta estrategia tanto hacia dentro de la empresa, con empleados y colaboradores, como hacía fuera con clientes, proveedores y distribuidores.